domingo, 20 de octubre de 2013

21 de octubre de 1947



Puebla, a 21 de octubre de 1947.

Mi querida María de la Luz:

Todo el día he querido escribirte, pero hasta estas horas, las 8 1/2 de la noche, me tomo un rato para platicarte y mandarte mi amor.

12/octubre/1947. Mi viaje a Tlatlauquitepec. Después de haber arreglado mis chivas (entendiendo por ellas el teodolito con su tripié y el estadal, y una petaquita con ropa y la camarita fotográfica). El domingo, después de comer, tomé un coche de sitio, que me llevó a la terminal de los camiones que van a Mantla. A las dos de la tarde salió el camión. No estaba mal el asiento que me tocó, y después de santiguarme empecé a leer el libro Entre los eternos hielos, del padre Llorente, que está muy interesante (debes leerlo, y me dices si te gusta). 

No me interesaba por la carretera, pues ya la conozco, es decir, la carretera que va de Puebla a Tehuacán. Pasamos por Tepeaca. Ahí me tomé una paleta helada, pues hacía mucho calor en un tiempo completamente despejado. Después, tomamos la desviación a Jalapa, y lo que noté fue que ya no había arco. Parece que lo quitaron porque quitaba la visibilidad. Esta carretera es más bonita. Y a ratos levantaba la vista del libro y contemplaba el paisaje, con el Pico de Orizaba al fondo. 

Llegamos al Seco a las 3:45, donde los choferes comieron y yo tomé dos coca-colas y fumé un cigarrillo.

En el siguiente trayecto, a ratos fui durmiendo, a ratos leyendo el libro. A las 4 1/2 llegué a Zacatepec, donde se deja la carretera Perote-Jalapa y se toma la carretera Zaragoza-Teziutlán-Nautla. Pasé por dos lugares también conocidos, a las 4:45  por Oriental, a las 5 por Libres, a las 5 1/2 por Cuyoaco, donde en enero de 1946 estuve quince días trabajando; a las 6 en Zaragoza, donde en agosto de 1946 salí para Misantla, Veracruz, y ya mero me ahogaba en un río en ese viaje.

Por fin, a las 6 1/4 llegué a Tlatlauquitepec. Ahí me esperaba el señor Manuel Moreno, y me extrañó que tuviéramos escolta de dos soldados, que nos acompañaron al hotel, donde escogimos mi cuarto primero, en el segundo piso (una cama húmeda y medio mala). Platiqué con el señor y después bajé a cenar, lo que hice bastante bien. Y después salí a pasear. Tomé una cerveza y unos cacahuates. 

Estaba el cielo estrellado y me acordé de ti.

Después, me acosté, para levantarme a las 6. Desayuné a las 6 1/4 y a las 7 salimos del pueblo rumbo al cerro, siempre escoltados por dos soldados. 

El señor M. Moreno tiene rota la espina dorsal y le cuesta trabajo caminar. No sabía por dónde era el camino, pero gracias a que el tiempo era muy bueno pudimos por fin encontrar El Manantial, punto de partida para la localización del lote minero de oro y plata. Al frente, teníamos un peñón con una cruz en el cantil formada naturalmente (te mando algunas fotos).

Todo el día trabajamos subiendo el cerro. Y hasta las seis de la tarde, después de discusiones con el señor, que es muy necio, regresamos al pueblo. Cené y cambié de cuarto, no sin antes haber paseado. Y me compré una lámpara de mano, pues la necesitaba para observar las estrellas, pero estaba ya nublado.


Al siguiente día también tuve discusiones con el señor sobre la forma de trazar, y ya merito lo dejaba y me iba; pero hubo un arreglo y seguí trabajando, acabando a las dos de la tarde, pues no hubo necesidad de subir otra vez al cerro. Me regresé a las 3. Tomé el camión a Puebla y a las 8 te hablé por teléfono.

Ya no te sigo aburriendo. Sólo me falta decirte que no he dejado de hacer los siete domingos, y ahorita llevo dos domingos. Están muy bonitos y ojalá san José nos haga muy felices.

Se despide quien no te olvida.

Agustín

NOTAS. (1) El teodolito es un aparato de topografía que sirve para trazar alineamientos rectos y para medir distancias y ángulos horizontales y verticales. El tripié (también llamado trípode) soporta el teodolito y consta de tres patas (de madera o aluminio) regulables. El estadal es una regla de hasta siete metros de longitud, graduada en metros, decímetros, centímetros y milímetros. 
Segundo Llorente Villa
(2) El título correcto del libro que menciona Agustín es En el país de los eternos hielos (3) Su autor, Segundo Llorente Villa, fue un sacerdote jesuita y misionero en Akularak (Alaska). Nació en 1906 en Mansilla Mayor (León, España) y murió en 1986, en Spokane (Estados Unidos). En septiembre de 1935, con apenas 26 años de edad, realiza su primer viaje a Akularak. A su regreso, después de 37 días, viaja a México, visita a la familia Osorio Mondragón y conoce a la niña María de la Luz, quien a sus 9 años de edad atesora en una hermosa libreta autógrafos de figuras prominentes de la iglesia católica. Entre las páginas de este libro se encuentran unas palabras manuscritas del padre Llorente. 


(4) Tlatlauquitepec cuenta con muchos manantiales. (5) Agustín comenta que compró una lámpara de mano para ver las estrellas. No entendemos cómo pensaba el joven ver las estrellas con una lámpara de mano. (6) No sabemos a cuál de los varios cerros de Tlatlauquitepec subió Agustín con el señor Manuel Moreno: ¿Las Ánimas, El Cabezón, Acamalotla, Coatetzin, Punta la Bandera, Cumbre del Mirador, Tepequez, Hueytepec, Jilotépetl? Habrá que investigar en cuál de ellos se yergue una cruz formada naturalmente. (7) ¿Por qué Agustín y el señor Moreno fueron permanentemente escoltados por dos soldados? Es probable que la respuesta esté en el hecho de estar buscando un lote minero (8) Gracias al cuidado que puso Agustín en registrar en su bitácora las horas de su movimiento, podemos afirmar que lo primero que hizo al regresar a Puebla fue llamar por teléfono a María de la Luz.

12 de octubre de 1947

14:00. Salida en camión a Mantla
Sin hora registrada, el camión se detiene en Tepeaca.
15:45. El camión se detiene en El Seco
16:30. Paso por Zacatepec
16:45. Paso por Oriental
17:00. Paso por Libres
17:30. Paso por Cuyoaco
18:00. Paso por Zaragoza
19:15. Llegada a Tlatlauquitepec

13 de octubre de 1947

06:00. Agustín se levanta.
06:15. Desayuno
07:00. Salida hacia el cerro
18:00. Regreso al pueblo

14 de octubre de 1947


06:00. Agustín se levanta.
06:15. Desayuno
07:00. Salida hacia el cerro
14:00. Regreso al pueblo
15:00. Salida del camión a Puebla
20:00. Agustín llama por teléfono a María de la Luz














sábado, 19 de octubre de 2013

20 de octubre de 1947

Puebla, a 20 de octubre de 1947.

Mi querida María de la Luz:

Te estoy muy agradecido por todo lo que has hecho por mí y te pido dispensa por las molestias que te he dado. Pero gracias a ti todo ha salido bien.

Siento que no hayas salido a pasear con tu papá.

Como ya te dije por teléfono, recibí los libros. Y ahora que vino Rafael me dio una carta, de modo que ésta te contesta a las dos. También recibí tu regalo y están muy bonitas las corbatas, mucho la azul y lo doble la roja.

Sobre mi examen, te diré que todavía no sé, pero lo más seguro es que no sea el 24, pues ya debía haber pagado los derechos; pero estoy esperando hablar con el director, que nos va a dar un programa; pero no he visto a éste, pues he estado ocupado en acabar el trabajo de Tlatlauquitepec y el de Mayorazgo. Este último ya me tiene hasta el copete, pues ya debíamos haberlo entregado.

Ayer, domingo, me pasé aquí, en casa, haciendo los cálculos del trabajo de Tlatlauquitepec, y para ello me servió el anuario del Observatorio de Tacubaya por el que hice tanto mitote; pero fue que no podía yo atenerme a las eventualidad del correo.


De modo que ya te avisaré de cuándo es el examen y por ahorita me voy a prepararlo, pues son las 9 1/2 de la noche y voy a ir a estudiar a casa de un compañero. Regresaré a la una de la mañana, pues ya cambiamos el horario, pues Ramón, mi compañero, no se levanta a las 5 1/2 de la mañana, y como estas altas horas son las únicas disponibles, así le hacemos, con tal de salir de la materia y poder recibirnos lo más pronto posible, de manera que después sigo escribiéndote, es decir, mañana. Te contaré de mi viaje a Tlatlaqui... detalladamente.

Hasta mañana, amor mío. Me acuerdo mucho de ti. Hasta mañana

viernes, 18 de octubre de 2013

20 de octubre de 1947



México, a 20 de octubre de 1947.

Querido Agustín:

Aprovecho la ida de Rafael para en estas líneas enviarte saludos para ti y para todos los de tu casa. El domingo próximo habrá una fiesta en favor de la iglesia que se construirá a san José de la Montaña. Quisiera que vinieras. Ya tú me dirás si te es posible. Pero de cualquier modo conseguiré tu boleto.

Sí me quisieron cambiar tu corbata por otra menos seria. Ahora mismo te la mando con Rafael. Mientras tanto, recibe el cariño de María de la Luz.


Sesenta años después de esta carta, con María de la Luz ya en el Cielo,
Agustín seguía acudiendo a San José de la Montaña.
Durante mucho tiempo, hasta aproximadamente 2008, ayudó a celebrar misa

jueves, 17 de octubre de 2013

18 de octubre de 1947

México, D.F., a 18 de octubre de 1947.

Querido Agustín:

Espero que ya hayas recibido los libros que deseabas. Ellos los deposité, como te dije, el jueves a las 12 1/2. Lo que no me pareció bien fue que hubieras mandado el giro, pues, aunque te cause admiración, mis ahorros alcanzaban para comprar los libros. Ya tenía pensado gastarlos en algo para ti, y ahora que, con el giro, me devuelves el gusto, el grandísimo gusto de servirte en algo... pues, qué quieres, soy tenaz y en otra forma, quizá menos útil, emplearé mis centavos.

Ayer acompañé a Rafael a la casa de tu compañero Othón. No lo encontramos y sólo pudimos dejarle el recado escrito y el número de teléfono de la casa, para que hable con Rafael. Si no habla hoy o mañana, irá Rafael el lunes a una hora en que lo encuentre.

No te extrañará si te digo que mi papá ya no me quiere llevar a Orizaba. Esto me causa cierto disgusto, pues no hay cosa peor que no tener palabra. Por otro lado, prefiero no salir, ya que sólo lo hacía por darte gusto.

No te olvides de los siete domingos a Nuestro Señor San José. El viernes 24 le pediré mucho al Espíritu Santo para que te ilumine. Tengo mucha fe en Nuestro Señor y mucha, muchísima también he depositado en ti. Saludos para todos. Y para ti el cariño de María de la Luz.

P.D. Perdona la letra, pero me tiembla la mano en forma terrible.

miércoles, 16 de octubre de 2013

16 de octubre de 1947

Puebla, a 16 de octubre de 1947.

Mi querida María de la Luz:

Ya tenía yo ansias por recibir carta tuya, así como de escribirte, pues en Tlatlauquitepec no lo pude hacer. Me tocó buen tiempo y más o menos me fue bien, pues pude regresar a tiempo a seguir estudiando. Ya te contaré más detalladamente mi viaje, pues estoy muy ocupado ahora.

Te mando las fotografías que saqué allá la última vez. Mando un giro de $30.00 a nombre de mi tía Luchena, para que me compre Rafael el Cálculo de estructuras reticulares. Que me lo vaya a comprar Rafael a 5 de Mayo #20 ó 24.  El autor es Fernández Casado. No te molestes mucho con esto. Yo creo que Rafael lo puede hacer. 

Saludos a todos, y tú recibe el cariño de quien no te olvida.

Agustín

P.D. Las fotos, nomás va un ejemplar de cada una. Si quieres, le das a Lili las que quiera. Yo te mando después más, si quieres. 





lunes, 14 de octubre de 2013

14 de octubre de 1947

México, a 14 de octubre de 1947.

Querido Agustín:

Aunque han pasado tres días sin escribirte, esto no quiere decir que te hayas apartado ni un solo instante de mi memoria. Por Rafael supe que te encontrabas bien, y así pude ya estar tranquila. El domingo salió mi papá para Tuxpan. Lo acompañamos hasta el camión. Después, quiso tío Mariano que nos fuéramos a su casa  comer. Más tarde, se entusiasmaron para ir a los Toros y tuvimos que pasar a dejar a mi mamá y a Lili a la casa (pues venía Sergio). Y mientras, mi tío, Elena, Eugenia y yo nos fuimos a los Toros. Estuve contenta, si es que puedo usar esa palabra, ya que lejos de ti es difícil estarlo; pero de todas maneras agradecí la buena voluntad de mi tío y primas. En la noche, merendaron con nosotros.

El lunes no salí en la mañana. Y en la tarde lo hice pero sólo un momento, en que fui a ver a la mamá de Lupita, que aún sigue en el hospital.

Ahora, martes, tampoco salí en la mañana. Y en la tarde fui con mi mamá a Calipini, para que le hicieran unos lentes, pues los suyos se le rompieron.

Mi papá escribió y dice que viene por mí el fin de semana. Me llevará a Orizaba. Ya te escribiré o hablaré, para decirte si esto se lleva a cabo. Espero sólo recibir tu carta y por ella saber el nombre del libro que deseas, para ir a comprártelo.


Rafael Aguilar Rodríguez
Hemos estado muy contentas teniendo en la casa a Rafael, y él me imagino que estará igualmente, pues con mi tía... ya te imaginarás.

Estudia mucho, mi muchachito; pero también cuídate mucho. No te desveles ni hagas cosas que perjudiquen tu salud. Saludos para todos, y para ti el corazón de tu María de la Luz.

NOTA. Lo que María de la Luz insinúa al final de su carta es que la pasión religiosa de Rafael y Ma (tía Luchena) es igualmente intensa: su devoción mariana, su lealtad eclesiástica, su profundo conocimiento de la apologética y su intenso deseo de ajustar la vida al mensaje central del cristianismo (amar), los convirtió en santos terrenales. 

lunes, 7 de octubre de 2013

8 de octubre de 1947

Puebla, a 8 de octubre de 1947.

Mi querida María de la Luz:

Recibí tu carta, y si no le había dado contestación es porque ya volví a estar muy ocupado, pues voy a examinarme a título de suficiencia el 24 de este mes, de tal manera que ahora te escribo rápidamente, deseando que tu papá te llevé a pasear a muchas partes.

Procuraré ir el domingo a verte antes de que te vayas, de modo que allá me darás lo que se me olvidó.

Te mando las fotografías que saqué. Ya me dirás qué te parecen. Pero, aunque no lo creas, voy mejorando como fotógrafo.

Ahora sí te mando la nota de la Roxy. Saludos a todos y tú recibe el cariño sincero de quien no te olvida.

Agustín

P.D. Como no mandé en la mañana esta corta contestación a la tuya del 4 de octubre, en esta misma te doy también rápidamente contestación a tus cartas del 5 y 6 de octubre. Las dos me llegaron hoy. Me gustan mucho tus cartas y quisiera contestarlas más despacio, pero mejor lo guardaré para otra ocasión. Muchas gracias por todo y por tu eficacia. Haces bien en leer poco a poco una novela, pues así se saborea mejor, y de aparentemente trivial pasa a ser provechosa.

Figúrate que de un momento a otro salgo a Tlatlauquitepec. Pero hoy vinieron los señores, y si no hubiera sido porque no tenían en orden sus papeles, hubiera salido mañana. Quedaron de volver, de modo que yo te avisaré por teléfono.

Dispensa la pluma, pero ya sabes que anda mal. Saluda a todos y recibe el amor que te tiene sin medida Agustín.