miércoles, 8 de mayo de 2019

16 de marzo de 1949

CARTA DE ABUELA ESPERANZA

Puebla, a 16 de marzo de 1949.

Mi querido hijito Agustín:

Se acerca ya tu cumpleaños y me apresuro a felicitarte. Tengo esperanzas de verte ese día por aquí, sobre todo para consolarme con tu ternura filial, pues últimamente, y no obstante que sólo falta un mes para el casamiento de Laura, están las cosas sumamente difíciles. Ya te contaré cuando vengas cuál es la conducta indebida de ese sujeto. ¡Y, no obstante, Laura… como la fresca mañana!

No voy a seguir con este tema lacerante, pues, como te digo, te escribo para celebrar tus veinticinco primaveras. Ya recibimos tu última carta, y me alegro de que ya no tengas dificultades en Hacienda. Yo te voy a pedir alguna ayuda, en vez de que yo te diera la cuelga. Si es posible mi petición, me vendría de perlas.

¿Qué dicen tus negocios bancarios?

Tengo, desde hace días, con motivo de las contrariedades, un frío intenso, como en la médula de los huesos, y duermo muy poco; pero, allá también muy adentro, la satisfacción de aceptar lo que Nuestro Padre Dios permite.

Te mando las cartas de Nico, para que veas cómo le va a Nico con el Servicio Militar.

Salúdame a Nené y familia.

Están haciendo tu papá y Mayito un salón para iglesia, diremos mejor capilla, en una fábrica, por el camino de Atlixco.

Bueno, mi Agustín, sé siempre bueno y ama de verdad a Dios Nuestro Señor y a la Virgen Santísima.

Te bendice y te abraza tu mamá.

Esperanza.

viernes, 31 de enero de 2014

31 de enero de 1948

México, a 31 de enero de 1948.

Agustín:

El viernes recibí tu carta y no la contesté luego, pensando en que ahora vendrías. No fue así.

Créeme que me apena mucho lo que me dices en tu última, y bien sabes que si te detengo un minuto es no sólo por mí, o al menos el domingo, como en otras ocasiones, te he pedido que te quedaras pues temo mucho que viajes de noche. Dios quiera que ese retraso no haya perjudicado tu trabajo y principalmente no hayas quedado mal con tus clientes. ¡Y todo por culpa mía!

Tú mejor que nadie habrás notado el cambio total que se ha efectuado en mi persona. Antes soñaba, ahora… pues ya no sueño. Antes, todo en mí era fantasía. Ahora vivo la realidad que, sinceramente, es muy distinta. Pero no creas que estos renglones son sinónimo de desencanto, no, al contrario: quiero con todo esto ser menos tonta y así, poco a poco llegar hasta tu corazón en la forma en que tú lo deseas.



La señora Nilina y Santy aún están con nosotras, y de todo corazón sentiré el día que tengan que partir. Tú te pudiste dar cuenta lo prudentes que son y lo que nos quieren. La señora dice quererme como a una hija, sin haber hecho yo nada para merecer tal cariño; pero por eso y por mis cosas más, siempre le estaré muy agradecida.

Rafael me envió un libro de versos muy bonito y a mí tía otro de oraciones. Junto con la presente enviaré otra para él. A Nico le mandaré las fotos. Y para ti, en estos renglones, todo mi cariño.

María de la Luz



martes, 28 de enero de 2014

28 de enero de 1948

Puebla, a 28 de enero de 1948.

Mi querida María de la Luz:

Recibí hoy tu carta fechada el 27, la cual me dio mucho gusto, pues no la esperaba tan pronto. Me parece que la escribiste de prisa, pues en el sobre no pusiste tu dirección de remitente.

Como te dije, salí a las 5 y cinco minutos y fui leyendo las Últimas Noticias, que compré.. Después, me entretuve en ver el soberbio panorama que se ofrecía a mis ojos: al frente los volcanes y atrás los montes que rodean México, por donde el Sol se iba ocultando entre un mar de nubes y un oleaje de montañas. Después de Río Frío, me dormí hasta Puebla.

Sobre lo de las fotografías, si mal no recuerdo te dije que le mandaras aquellas fotos de las que perdí el negativo. Es decir, una del paisaje donde están los volcanes y, entre otras, la de Nico tocando el piano. Todas son chiquitas, de ninguna manera me he referido a la de los colores. Estas que digo le mandes son chiquitas y las únicas que hay. Yo creo habértelas dado. Y cuando las vea Nico, te las devolverá. Eso le dices al mandárselas. Se las mandas por correo ordinario, pues por avión cuesta mucho y no vale la pena.

¿Por qué no dormiste? ¿Por Tabaré?

A las 8 que llegué de México, estaban aquí mi tía Concha Aguilar Muñoz con un padre. Venían de Orizaba y se iban para Oaxaca. Invitaron a Laura, pero ella no quiso ir. Se fueron a las cuatro de la mañana del martes.

En la mañana del martes fui a ver a mis clientes, que había dejado plantados con tal de estar otro medio día contigo.



No te había escrito porque quería mandarte las fotos, pero ya salieron y mejor espero a que le las hagan grandes. Vas a necesitar un álbum muy grande. Yo estoy pensando en hacer uno como de de ustedes, donde estás de chiquita, es decir, con argollas.

Ya no te insisto sobre los asuntos de que te he hablado porque, aunque no dejan de ser problemas, quedan achiquitados ante el mayor problema, que es el que está todo en mis manos. Me refiero al de adquirir una posición económica más o menos estable y lo más digna para tu felicidad. Espero que pronto se resolverán mis dificultades para recibirme.

Saludo a todos y tú recibe el cariño de quien no te olvida.

Agustín

P.D. Dispensa el papel.

lunes, 27 de enero de 2014

27 de enero de 1948

México, a 27 de enero de 1948.


Agustín:

Ayer, en la tarde, me llevó mi mamá a ver a Pedrito para que me recetara algo para mi cara. Me recetó Agua de Vegeto, una pomada y unas cápsulas.

¿Llegaste bien? Así lo deseo. Ahora, en la mañana, vino el padre González y celebró aquí.

¿Cuál foto del paisaje deseas que le mande a Nico? Ayer te dije que se la daría, pero… ¿cuál? Porque si te refieres a la de colores, no tengo más que la que me regalaste t´u y será difícil que la dé.

Anoche, antes de acostarme, leí un poco Tabaré

Saluda con cariño a todos en tu casa. Y para ti, pedazo de mi vida, todo el amor de María de la Luz.

NOTAS. (1) El agua de vegeto, también conocida como Agua de Goulard, es una loción indicada para el prurito de la piel y para herpes. (2) Tabaré, del uruguayo Juan Zorrilla de San Martín (1855-1931), es una de las obras predilectas de Agustín. (3) Obsérvese que María de la Luz ha vuelto a sus frases cariñosas (pedazo de mi vida), incumpliendo con ello su reciente promesa de dejar de ser "empalagosa".





martes, 21 de enero de 2014

21 de enero de 1948

México, a 21 de enero de 1948.

Agustín:

Ayer recibí tu carta y las fotos. Muchas gracias por ellas, aunque realmente creo que las mías no merecían ser amplificadas, de no ser porque tú las tomaste.

Estoy muy apenada por lo que me sucedió con lo del libro, pues su yo hubiera ido antes de recibir tu carta (o sea, el lunes o el martes) no me hubiera sucedido tal cosa. ¡Perdóname!

Espero que tu mamá ya esté mejor de la gripa. Salúdala mucho de mi parte.

Eres único cuando dibujas. Al leer tu carta, pasé un rato verdaderamente agradable. Ya te escribiré con calma. Ahora voy a recoger unas fotos que tomé el domingo (las chicas ya me están gritando y saltan a mi alrededor).

Recibe mi corazón.

María de la Luz

NOTA. Al escribir "las chicas", María de la Luz se refiere a los perros de su padre.

viernes, 17 de enero de 2014

17 de enero de 1947

Puebla, a 17 de enero de 1947.

Mi querida María de la Luz:


Mañana pondré estas dos cartas. 

No sé por qué hoy amanecí muy contento y con muchas ganas de estudiar y trabajar. Algo por haberme desahogado un poco en mi carta fechada en 16.

Figúrate que ayer, en la noche, vi a la Virgen de Guadalupe en una piedra o laja. La traía el cura de Zautla (por Teziutlán). Yo creo que es una verdadera aparición, pues está la Virgen formada por las mismas vetas y manchas de la piedra. Hubiese querido que la vieras. Le pedí muchas cosas. Y la hubiera retratado, pero hoy mismo se la llevaron, en la mañanita, para Zautla. El tamaño es de más o menos una cuarta de largo por una mano de ancha y unos dos dedos de grueso.


Te mando las fotos.

Por insinuación de mi tía Luchena, también he sacado una amplificación de la foto donde estás con el rebozo amarillo. Yo, en realidad, de verdad tenía temor de que no saliera fotográficamente bien; pero, como verás, ha salido mejor que la de Lili (y sigo hablando fotográficamente). Y ya se me quitó un poco lo triste de que no tuviera yo una buena foto de ti sacado por mí. Te mando las fotos y, como te digo, estoy contento de haber podido sacar tu belleza, aunque todavía no me doy por satisfecho, pues las sombras no me gustan. A ver cuándo la repito, pero en color.

Saludos a todos y tú recibe todo el amor que te tengo.

Agustín


P.D. Dispensa el papel.

jueves, 16 de enero de 2014

16 de enero de 1948

Puebla, a 16 de enero de 1948.

Mi querida María de la Luz:

Ya han pasado varios días sin escribirte y ahora lo hago con muchos deseos de que estos renglones te gusten.

Recibí tu carta fechada el 14 de enero y quisiera que ésta fuese una contestación adecuada, es decir, que llenara tus deseos implícitos en tu postdata. Pero, siéndote sincero, estoy… o mejor dicho, estamos un poco atrasados para nuestro examen. Nos está costando trabajo este peldaño de nuestra carrera. Y digo o hablo en plural porque, como creo que ya te dije, estamos en sociedad los cuatro compañeros. Y aquí me detengo para no echarle la culpa a nadie de ellos.


Mis trabajos caminan normalmente, aunque entorpecidos por mis estudios. Por eso es que todavía no le entro macizo. Así que verás que la ocupación a que te refieres es muy relativa.

Gracias por lo del libro.

Hubiese querido haber felicitado a tu papá. ¿Qué le regalaste? A veces creo que tú estás más ocupada que yo. Tu concepto sobre la ocupación es exacto y estar ocupado es vivir intensamente.

No, no me intranquilizo con tus problemas: son míos, son de nosotros, y ante éstos más temo de mí que de ti.


No entiendo lo de tu "imposible". ¿Me concedes saberlo, para yo cooperar con Dios? Ya hablaré de esto cuando te vea. 

No me entendiste sobre lo del camino. Yo no he desconfiado de Dios. Tampoco entiendo lo de que no me preocupe ni eso de "por lo pronto".

Te mando fotos. Saludos a todos y tú recibe el cariño de quien no te olvida.

Agustín

martes, 14 de enero de 2014

14 de enero de 1948

México, a 14 de enero de 1948.

Agustín:

Mañana iré al Centro y compraré el libro que deseas. No podré ahora, como quisiera, pues es cumpleaños de mi papá y deseamos hacerle algo para en la tarde.

Aún no he leído el Decenio, pues créeme que no tengo tiempo ni para respirar con tranquilidad: me he impuesto más de las cosas que puedo hacer; pero esto lo necesito, para atar el pensamiento. Mientras tanto, no veo la necesidad de intranquilizarte con mis problemas. Ellos los he puesto en manos de nuestro Señor, y si Él desea… mi imposible será una realidad.

El camino que hemos (o, más bien, has) deseado que tomemos es el mejor. No hay por qué rectificar, a más de que ya sabes que soy enemiga de volver la cara. Así que continuemos sobre la misma vereda. Ella sola nos hará ver si se cierre, se angosta o se abre esplendorosa. No desconfiemos de Dios.

Pero no quiero que esto te preocupe ahora: "Hay mucho tiempo para ello". Por lo pronto, me he propuesto seguir tus consejos: instruirme en cuanto me sea posible.

Has presentes nuestros saludos para todos en tu casa. Y tú recibe mi cariño.

María de la Luz

P.D. Mientras estés ocupado, no te preocupes por mí. Dedícate por entero a tus estudios y trabajos.

NOTA. El libro al que se refiere María de la Luz (cuya lectura recomienda insistentemente Agustín) es una obra de Daniel Mugarza Mecolalde.

sábado, 11 de enero de 2014

12 de enero de 1948

Puebla, a 12 de enero de 1948.

Mi querida María de la Luz:

Como te dije, te mando giro postal para que me hagas el favor de comprar en Donceles 101 Ecos de las Montañas, ilustrado por Doré.



Dispénsame papel y letra.

Pues bien, María de la Luz, ya te dije gran parte de lo que te quería decir, e igualmente quiero insistirte en que me digas tus impresiones y juicios cuando leas el libro El Decenio Crítico

Sobre lecturas, te diré mi criterio, que ya más o menos lo sabes, pero ahora me refiero a lecturas instructivas. No hay razón para retardar la lectura de esta clase de libros instructivos a los jóvenes, pues es muy provechosa para contrarrestar el mal ambiente que respira la juventud actual. Es cierto que casi todos dicen que estos libros recomiendan costumbres un poco fuera de lo regular; pero si son buenas hay que tender a lograrlas ya, en la práctica.

Ésta es la parte que quiero que me comuniques, me me digas: ¿Qué crees imposible? ¿Qué conclusiones sacas? En fin, algo que me indique tu estado de ánimo. Si tenemos que rectificar un camino, lo rectificamos; si tenemos que andar otra vez el camino que ya recorrimos inconscientemente, lo andamos, ahora conscientemente.


Bueno, ya no le sigo, pues estoy muy ocupado. Saludos a todos y tú recibe el cariño de quien no te olvida.

Agustín.

miércoles, 8 de enero de 2014

9 de enero de 1948

Puebla, a 9 de enero de 1948.


Al fondo, María de la Luz (circa 1937)

Mi querida María de la Luz:

Son en estos momentos las diez de la mañana y quisiera estar gozando de tu compañía, pero ya que no es así me pongo a escribirte.

Te mando las fotografías que saqué ayer, en la noche. Pero imagínate que al correr y tomar el camión se me perdió el negativo de todas estas fotos. Me puse triste. Las busqué, pero no las encontré.

La foto a imitación de la que sacó tu papá hace más de cuatro lustros, como ves, no salió bien, pues faltó Lili. Y de arriba, también. Para otra ocasión la tomaremos.

¿Qué tal has estado de salud? Saluda a todos y tú recibe el cariño de quien no te olvida.

Agustín

martes, 7 de enero de 2014

8 de enero de 1948

Ismael y Carlos Aguilar Muñoz


México, a 8 de enero de 1948.

Agustín:

Todos aquí, en casa, estamos apenados sabiendo que tu papá está enfermo. Dios Nuestro Señor quiera que pronto se encuentre bien. Me harás favor de decirme en tu carta cómo sigue.

Habló mi mamá ayer al despacho de tío Carlos. Le dio tu recado e indicó que sería conveniente que se lo pasáramos por allá, entregándoselo a la señorita. Yo personalmente llevaré el documento, si Dios me lo permite, mañana en la mañana.

Los días aquí han estado bastante tristes. Nada raro, ¿verdad? ¿Y tú? ¿Tu trabajo? ¿Tu examen? Háblame sobre esto cuando me escribas.

Desde el día 8 de enero, desde hoy, me propongo ser menos empalagosa. ¿Lo conseguiré? Me costará un poquito de trabajo, lo sé; pero al fin seré una persona seria.

El sábado comenzaré con las clases de piano. Pondré el Claro de luna de Beethoven.

Y pienso que la semana que entra nos inscribiremos Lili y yo en el Instituto Familiar y Social.

Me despido con el deseo de pronto recibir carta tuya. Saludos para todos de nuestra parte.

María de la Luz

NOTA. (1) El laconismo y la sequedad de esta carta tiene como causa la sensación de María de la Luz de estar "empalagando" a Agustín con la expresión vehemente de su amor. (2) Tío Carlos Aguilar Muñoz fue quien, en 1941, redactó y leyó el discurso de bienvenida a la juventud a María de la Luz, cuando ella cumplió 15 años de edad. Fue en esta misma fiesta donde Agustín (de 17 años de edad) conoció a su prima María de la Luz.

7 de enero de 1948

Puebla, a 7 de enero de 1948.

Mi querida María de la Luz:

Esperando que estés mejor y que no sea yo la causa de que te sientas molesta, tomo la pluma para, como siempre, estar un poco más cerca de ti.
Nicolás Aguilar Rodríguez

Figúrate el susto que se llevó mi mamá, pues llegó en la tarde un telegrama fechado en 7 del director del Instituto Tecnológico. ¡Que no había llegado Nicolás! Mi mamá se puso a llorar y pusimos un telegrama; pero, como mi mamá seguía afligida, hablamos por teléfono y se nos informó que Nicolás había llegado a las 6 de la tarde del día 6. Imagínate cómo estarán los camiones.

Fui ahora al correo y pregunté por tu carta. De la mía no saben nada y dicen que hay que reclamarla allá, en México. Yo estoy seguro de que la puse bien.

Me llegó la hojita del cine. También me ha llegado el Sodalitas, que trae artículos muy bonitos.

Quisiera otra vez preguntarte qué tienes. Pero como no dices nada, pues ya para qué te lo pregunto. Saluda a todos. Recibe el cariño de quien no te olvida.

Agustín

lunes, 6 de enero de 2014

6 de enero de 1948

Puebla, a 6 de enero de 1948

Mi querida María de la Luz:

Estoy otra vez aquí, en Puebla, lejos de ti. Y quisiera que los días que estoy contigo se volvieran una semana, un mes, un año, en fin, una eternidad.

He encontrado a mi papá malo y los negocios a principio de año nunca andan bien.

Espero, María de la Luz, que ya se te haya ido ese no sé qué y estés muy contenta, hacendosa y ayudando a mi tía Luchena y a tu mamá. También espero que vayan a ese instituto de enseñanza prenupcial e igualmente que no dejes el piano y vayas con tu profesor, pues recuerda lo que te he dicho: la cultura es nuestra mayor defensa en este tiempo. Comprendo que es molesto y trabajoso, pero la disciplina a que se somete uno en el estudio es un gran beneficio para el alma de uno.

Yo voy a dedicarme enteramente a mi preparación para el examen de mi materia y así estar más cerca de mi meta y al mismo tiempo más cerca de ti.

Te aconsejo que leas Maternidad Cristiana y que subrayes lo más interesante o que te parezca difícil, etc.

¿Te acuerdas que me dolió la nariz? Pues ayer me soné y me salió una costra de sangre. 

Yo diría, María de la Luz, que si Justina, después de que se alivie, no sigue haciendo nada, la debían de quitar. Bueno, aunque me meto en lo que no me importa, pero ya lo escribí.

No te he dicho que salí a las 8:45 y llegué aquí a las 12, en un coche o camión… aunque Pullman, muy destartalado.

Hubo dos temblores aquí, pequeños, como a las 11.

Los Santos Reyes le trajeron a Margot una bicicleta, y con este motivo hoy en la tarde salimos a pasear a unas cuatro cuadras de la casa. Alquilamos otras tres bicicletas y de repente empezó el granizo. Y en el trayecto nos mojamos mucho.

Saludos a todos. Y tú recibe el cariño y el amor de quien no te olvida y te quiere.

Agustín


miércoles, 1 de enero de 2014

Enero de 1948


Mi querida María de la Luz:

Son las 2:45 a.m., y después de tener algunas pesadillas me he puesto a pensar cuál es la posición que debes tener tú respecto al problema de Lili. 

La posición que te aconsejo adoptes es la siguiente:

Una profunda adhesión a tu mamá, manifestada por la obediencia en actos y en espíritu y en la benevolencia que le manifiestes cariñosamente hacia sus defectos. Sé que te será duro, pero es necesario para que vuelvan a ser normales las situaciones y para que tú cooperes con tu grano de arena a quitarle un peso a tu mamá.

Lo que es necesario que hagas es que… ¡hagas las paces con Sergio! ¿Cómo?

Primera manera. Humillándote tú (si así lo quieres llamar). Si tú adoptas la iniciativa, no es humillación. O, mejor dicho, nadie te humilla, sino que tú, por tu imperial y absoluta voluntad haces un acto. Si lo haces con serenidad y no quedándote a medias, demuestras el control sobre ti mismo y tu majestad. La serenidad la demostrarás no regateando sino echándote toda la culpa de lo sucedido. Una fórmula te ofrezco:

-Señor Sergio, quiero que me disculpe lo que ha sucedido y lo olvidemos todo. Procuraré que no se vuelva a sentir molesto.

Inmediatamente, cambias la conversación hacia otros temas o pides que se de disculpe porque te retiras.

Segunda manera. Le dices a tu mamá que sería bueno que Sergio fuera por Lili al Instituto, que tú estás dispuesta a soportarlo. ¿Cómo te portarías durante ese continuo calvario? Te portarías digna, dominadora, vigilante, prudente y comprensiva, amable. 

En fin, debes estar dispuesta a proceder de las dos maneras.

Ya oigo bullir en tu alma una rebelión hacia lo que te digo. Pero esta carta es mucho más importante que la carta aquella que se refería a nuestro comportamiento.

Razones en las que me apoyo para pedirte esto:

1. Me demuestras que eres una mujercita serena que domina cualquier situación y que siempre te portarás digna y cristianamente, y que serás una madre que sabrá cuidar de nuestros hijos.

2. Que tu amor para mí no tiene límites.

Estas dos columnas son inconmovibles y eternas para nuestra felicidad.

Te hablo tan categóricamente porque me gusta ser claro, porque te quiero por toda la eternidad. Te amo mucho. Ya me tocará a mí el turno de corresponder. 

Como ya hace una hora que te escribo, me despido. Y acuérdate que son consejos. Si no los sigues, me conformaré con la posición que dejamos asentada ayer, es decir, que tú ayudarías a tu mamá. ¿Cómo? Te creo suficientemente capaz para saber cómo. Yo ya te aconsejé.

Se despide quien te ha querido, te quiere y te querrá siempre.

Agustín


NOTAS. (1) He decidido insertar esta carta aquí porque tengo dudas sobre su fecha. La carta está escrita en hojas de calendario pertenecientes a 1948 (5 a 8 de enero), pero el sobre en el que se encuentran dichas hojas dice 1949 (en un timbre dibujado por Agustín). En cuanto al destino de esta carta, es claro que no se envió por correo sino que se entregó personalmente. Si en las tareas de análisis de la correspondencia yo encontrara que la carta no es de enero de 1948 sino de enero de 1949, inmediatamente colocaré su transcripción en el lugar correcto. (2) Sergio es el novio (o pretendiente) de Lili, y los disgustos de María de la Luz parecen referirse a la falta de educación de este joven. Buscaré en estos días a mi tía Lili. Espero que pueda ella aclararme la situación.

jueves, 26 de diciembre de 2013

27 de diciembre de 1947

Puebla, a 27 de diciembre de 1947.

Mi querida María de la Luz:

Aunque no he recibido carta tuya, te escribo otra vez no ya para echarte un sermón sino para contarte que llegué bien a Puebla. El asiento no eran tan incómodo. Al llegar a Río Frío, me bajé y tomé un caldo de habas, dos huevos con arroz y una cerveza. Llegué, como te digo, cuando estaban acabando de comer. Yo comí  unos chayotes, cacahuates garapiñados y buñuelos (estos últimos nos los regalaron las Madres de la Cruz). Como a las diez, empezamos a cenar con lo que habían hecho Esperanza y Teresa, y tomamos muchas cosas. Estuvimos contentos. Fueron dos invitadas, Agustín Azpiri y un señor Federico (protagonista del incidente que tuvimos en la cena de despedida). A las doce ya habíamos acabado de cenar y se empezó a bailar. Mientras, mi mamá y Laura se fueron a misa de doce. Me invitaban, pero yo tenía mucho sueño, de tal manera que de la mesa me dirigí a mi cama. 


Dispénsame que no haya ido a misa, pero en esos momentos tenía yo la idea de que sólo te había dicho que estaría despierto a las 12; pero ahora que me lo recordaste por teléfono, me parece que te dije que yo también iba a misa, de modo que te suplico me dispenses. Pero, de veras, no me vas a creer, pues estuve soñando contigo de la siguiente manera: y es que tú y Lili venían aquí, a Puebla, y te veía yo con una claridad asombrosa.

Después me contaron mis hermanos que habían echado un vacilón, pues todos se habían pintado de negro. Se acostaron a las dos de la mañana.

Te escribí el 25 en la tarde, y hasta no acabar la carta me fui a la fiestecita que nos invitó  tío Lucas. Ya llegué tarde: ya habían roto la piñata y comido gran parte de las cosas. Yo tomé un ponche y unos buñuelos y me senté. Eran las siete y nos fuimos a las nueve. Hubo baile, pero yo, como te he dicho, no bailo si no es con mi María de la Luz.

No se qué te haya parecido mi carta anterior, pero te la he escrito con el corazón y por eso es que muchas ideas están incompletas. Ya te escribiré más largamente. Dispénsame la letra. 

Quisiera hacerte inocente, pero ya que no puedo desde aquí, lo haré aquí:



Recibe el cariño de quien te adora.

Agustín

P.D. No es claro si Agustín escribió una carta anterior a ésta el 25 de diciembre. De ser así, desapareció, pues no se encontraba en el envoltorio hecho y conservado por María de la Luz durante toda su vida.  Nuestra duda se resuelve días más tarde, en la carta del 7 de enero de 1948, donde Agustín señala: "Fui ahora al correo (…) y no saben nada (…) y dicen que hay que reclamarla allá en México. Yo estoy seguro de que la puse bien."

26 de diciembre de 1947

México, a 26 de diciembre de 1947.

Amado mío:

Qué largos se me hacen los días. Con gusto veo que obscurece, pues sólo así puedo con más calma escribirte. Son las once de la noche y ya la Quena duerme junto a mí.


En la mañana vino el padre Hugo y nos invitó para que fuéramos a ver al coro del Vaticano, que se hospedan en la Posada del Sol. A mí me entusiasmó mucho la invitación, y fui con padre Hugo y mi tía. Al llegar nosotros, los niños terminaban de desayunar y sólo se encontraba uno de los señores, el cual no habló ni una jota de español. Se entendió con el padre, y él a su vez nos explicaba. Le dijo a mi tía que aún no les han pagado nada de los 27 conciertos que han dado. Ya te imaginarás qué impresión llevarán de nuestro México. Después, mi tía les pidió que vinieran a la casa, y así fue: cerca de las cinco  vinieron seis de los niños y el señor. Cantaron maravilloso y uno de los niños (voz de soprano) cantó O sole mío.

El señor quiso que yo tocara el piano. Me acordé de tus palabras (¡Hacerse del rogar y luego tocar tan mal!), así que no me lo dijo dos veces: me senté y toqué como pude. Rato después, me pude expresar un poco en inglés, que medio le entiendo. Me contó varias cosas de sus parientes y hermanos muertos en la guerra. Me dijo que eran diez de familia y que todos murieron. Sólo quedó su mamá, enferma de parálisis agitante, y él. Cuánto hubiera querido que estuvieras, para oír todo esto.

Pero ya es muy noche y, por otra parte, debo de haberte cansado. Recibe todo el amor que te tiene tu María de la Luz.



NOTA. La Posada del Sol es un conjunto de suites construidas en 1945 por el español Fernando Saldaña Galván. Años más tarde, el lugar quedó abandonado pero en pie. Actualmente, el Gobierno del Distrito Federal intenta revivirlo y convertirlo en su sexto FARO  (Fábrica de Artes y Oficios).

martes, 17 de diciembre de 2013

18 de diciembre de 1947

Puebla, a 18 de diciembre de 1947.



Mi querida María de la Luz:

Recibí tu carta el miércoles y no he tenido tiempo de contestarla, pero ahorita me doy un tiempecito y te escribo para contarte que nosotros el 16 y el 17 hemos roto una piñata y pedido Posada. Hoy trajeron un arbolito de Navidad y lo vamos a adornar. Hemos dado mucha guerra en la noche, hemos estado jugando con cuetes y buscapiés.


Creo que no podré ir el viernes, pero el sábado sí es seguro que voy. Escribió Nicolás: que llega a las 2 pm el sábado o el domingo, por avión.


Tengo una nueva camarita, la Kodak rf35. Ya te la enseñaré. Saludos a todos. Y tú recibe el cariño de quien te adora.



NOTA. A partir de la Kodak rf35, Agustín fortalece su afición por la fotografía y su destreza para la composición. Advirtamos, a propósito, que nuestro héroe es un defensor del arte del retrato y un escéptico de la crónica fotográfica, a la que tilda de ociosa espontaneidad donde reinan el azar y el caos. Agustín asume el papel de director de escena y de actores (aun a costa del fastidio de sus fotografiados, quienes siempre pierden la paciencia). 

Después de dicha cámara, Agustín adquirirá en 1954 la Kodak Retina IIIc, con la que registra profusamente la vida de su familia (hermanos, padres, sobrinos, mujer e hijos).

No conservamos la Kodad rf35, pero sí la Retina IIIc, con la que ilustramos esta carta.

lunes, 16 de diciembre de 2013

17 de diciembre de 1947

México, a 17 de diciembre de 1947.

Vida mía:

¿Podrás dispensarme en esta ocasión por mi involuntario retraso en escribirte?

Salí ahora, en la mañana, con mi mamá y Lili. Compramos algunas cosas que deseaba mi papá regalarle a mi mamá. Después, ella se vino y Lili y yo nos quedamos a comprar unos zapatos para Lili. Recorrimos todo Tacuba, una y dos veces, peo es algo dificilísimo encontrar algo de su agrado. Volvimos a comer hasta las 2 1/2. Hubo tiempo para todo, menos para lo mío. Y fue así como teniendo carta para ti, me quedé con mis propios honores.

Otra cosa que me trae de cabeza es el compromiso que me he echado de hacer un vestido para Lili. Dios y la Santísima Virgen me iluminen para terminar con bien. Después me haré el mío, y mi único deseo es gustarte, que siendo así lo demás es lo de menos.

Ahora, en la tarde, recibí otra carta tuya, por entrega inmediata. En ella venían las fotos. Se las enseñé ya a todos.

Me despido de ti, pues muy pronto nos veremos.

Tuya siempre.

María de la Luz

16 de diciembre de 1947

México, a 16 de diciembre de 1947.

Amor mío:

En los momentos en que te escribo es de noche (10 p.m.) y llueve, una ligera lloviznita (tal se dijera que me encuentro en Orizaba). Hay mucho silencio y sólo de vez en cuando se oye un cohete, que nos recuerda "Es tiempo de Posadas". ¡Cuánta alegría reunimos para estos días! Y qué feliz se puede ser cuando dignamente recordamos tan dichoso acontecimiento.

Cuánto me alegra lo que me dices en tu carta. He gozado junto contigo. ¿Y sabes, mi bien? Yo creo que es precisamente lo que tú necesitas. Me refiero al ejercicio, ya sea jugando tenis, nadando, etc. Esas gripas tan frecuentes son debidas a la falta de ejercicio. Pero ahora que te es posible, procura practicar algún deporte. Y estoy segura de que esto te repondrá mucho. (Quizá encuentres algo ridículo este último párrafo, pero sé que me entiendes, ¿verdad? Ya tú sabes que siempre que trato de decir algo, me enredo; pero creo que aun sin hablar me adivinas el pensamiento. Por eso no hice corrección).

Rezaré mucho por ti, como me lo pides. He comulgado todos los días, desde el 12, y siempre le pido a Dios Nuestro Señor por mi muchachito, por que te ayude en todo.

¿Ya comenzaste a hacer tu tesis? ¿Tratará de "Puentes", como en una ocasión me dijiste? ¡El Espíritu Santo te iluminará!

Laura no vino ayer, no ahora.

Saluda de nuestra parte a todos en tu casa. Y para ti… los inmensos deseos de verte.

Tuya.

María de la Luz

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Mi Agustín:

Antes de que hubiera podido salir a depositar mi anterior, he recibido la tuya del 14. A ella no le doy contestación, pues deseo que la presente salga lo más pronto posible.

Ni de broma quiero que digas que pueden ofenderme tus cartas, tus consejos. Muy al contrario, ello es lo que deseo, pues bien sabes cuánto lo necesito, por lo que espero quieras dirigirte a mí siempre en la misma forma.

Ayer habló Laura con mi tía, a eso de las 9 1/2 a.m., hora en que yo había salido al Centro a comprar algunos adornos para nuestra Posada. Ojalá vengas a vernos.

Mi tía ha seguido con gripa y hasta ayer no se levantó.

Te espero, como me dices, si te es posible para el 19 y así poder ir por Nico y que también esté para el 20.

Dispensa la letra, pero siempre que hago el quehacer o lavo se me pone la mano muy temblorosa.

Tuya.

María de la Luz