lunes, 7 de octubre de 2013

Júrame




de María Grever
Intérprete: José Mojica

A la carta que envía a Agustín el 7 de octubre de 1947, María de la Luz añade la letra de Júrame, de María Grever. La transcripción es hecha de memoria, por lo que algunos versos están ligeramente modificados. La versión que María de la Luz ha escuchado es la de José Mojica, quien, a propósito, ha sido ordenado sacerdote hace menos de dos meses. Para escuchar la canción, basta apachurrar el título de este texto o la primera fotografía de la columna derecha de esta bitácora.




José Mojica (1896-1974)














María Grever (1884-1951)



7 de octubre de 1947

México, 7 de octubre de 1947

Querido mío:

Hacía apenas unos momentos que Lili había salido a depositar mi anterior, cuando llegó el cartero con una tuya. En ella no venía la nota, como me dices, y la cual no me hizo falta ayer; pero sí me será necesaria para recoger la vajillas, si es que quieres que no te la manden. Pero creo que ya no hay caso, pues prometieron que saldría hoy mismo.

No te olvido ni un solo instante en mis oraciones, que si en algo me las toma en cuenta N.S. es porque sabe mejor que nadie en este mundo cuánto es lo que te quiero y cuán merecedor eres de su ayuda.

Quiero que no te apures por venir. Yo sabré esperar. Y si constantemente en mis cartas encuentras contradicciones, no las tomes a mal, pues aun sin quererlo me vivo deseando tu regreso.

Me presentas la felicidad con tan vivos colores, que los minutos me parecen siglos y sólo tengo ya cabeza para pensar en ella. Y lo que sale de este círculo me parece sin importancia. Cierro los ojos y te siento junto a mí, rodeados los dos de un mundo de dichas: una casita, enredaderas, flores... ¿Pero me concederá Dios llegar a tener tanta dicha? Tiemblo al pensar que todo esto no pase de ser un sueño. ¡Tengo miedo, Agustín, mucho miedo!

El sueño de María de la Luz

Arreglando mi ropero, me encontré con unas fotos del Convento del Desierto de los Leones. ¿Las quieres?

Ayer, en la noche, llovió y me mojé, y quizá a ello se deba que hoy amanecí con algo de bronquitis y un ligero dolor en el pecho. Me levanté a las 11, no por mi gusto sino porque no me dejaron hacerlo más temprano. Espero en Dios que en dos o tres días estaré bien, pues es muy molesto el dolorcito este.

Da nuestros saludos a todos en tu casa. Y tú, amor de mis amores, recibe la vida entera.

Tuya
María de la Luz

P.D. Nuevamente, perdona el papel; pero no me fue posible salir a comprar papel que necesito.

sábado, 5 de octubre de 2013

6 de octubre de 1947

México, 6 de octubre de 1947.




Mi muchachito:

En los momentos en que te escribo (10 p.m.) he dado fin a un día bastante agitado. Me encuentro algo cansada, pero mi cansancio es agradable, pues todo fue de provecho.




 Te contaré lo que hice esta tarde. Primero fuimos a Bucareli a comprar algo que quería Lili. De allí tomamos un camión, que nos dejó en San Juan de Letrán, para pedir la instantánea que deseabas y que me entregarán el miércoles en la tarde.


Después, caminamos hasta 16 de Septiembre 5, departamento 19, en donde está el despacho de Apreciaciones. Quedaron de mandarte las hojitas desde el próximo viernes (ya me dirás si cumplen). Después, a 5 de Febrero, a Ocaña. Compramos el Concierto número 2 de Rachmaninoff (bailable). 

Seguimos caminando hasta Palma, a la Cristalería Roxy. Me costó trabajo que me informaran, pues no querían tomarse la molestia de buscar en el libro por el nombre; pero al fin le dije que era fácil saber buscando por la fecha. Me dijo el señor que no la habían enviado, pero que sin falta saldría mañana. Si acaso no llega en tres días, me dirás... y vuelvo a darles lata hasta que la manden.

Llegamos a la casa a las 5 1/2. Estuve un rato con mi papá. Diario cambia de manera de pensar con respecto a sus vacaciones, y ahora quiere que Mario vaya con él, de modo que yo me quedaré. Como comprenderás, a mí no me queda más que obedecer, pero de ninguna manera iré si es que mi primo va.


A las 6 volví a salir para ir a la casa de las Hermanas de la Caridad, donde se operó hoy la mamá de Lupita. Sólo estuve unos instantes.

Como veras, al cabo de tantas idas y venidas, apetezco la cama como nunca. Por último, te diré que ya terminé de leer Robin Hood. Y mucho esfuerzo me costó leerlo tan sólo a ratitos, pues teniéndolo en las manos no quería despegar los ojos hasta no ver el fin. ¿Qué pensarás de mí al ser tan ansiosa? Bueno... ¿y qué?, si al fin y al cabo estás en lo justo. ¡Te quiero con toda el alma! Y es por eso que no te has ido todavía cuando ya quiero que regreses. Ello es sinónimo de una pregunta: ¿Cuándo vienes?

Tuya
María de la Luz

Perdona el papel, la letra, todo... Y recibe todo mi cariño. Tere, ¿cómo sigue?



NOTA. (1) Las fotografías que acompañan esta carta reproducen algunas de las fachadas que seguramente vio María de la Luz durante su paso por las calles del Centro de la ciudad. (2) ¿Por qué afirma con tanta contundencia María de la Luz que si su primo Mario (Aguilar) va al viaje con su papá, ella no irá? Es probable que ella sepa que Agustín tenga ciertos celos. Recordemos que en 1941, en la fiesta de Quince Años de María de la Luz, Mario fue el chaperón de su prima. Entonces, se trata de un gesto de lealtad.



(3) El ejemplar de Robin Hood que Agustín da a María de la Luz para su lectura pertenece a la colección "Robin Hood", pues sus hijos recordamos claramente que dicha colección estuvo en casa. En ella conocimos a Defoe, a Dickens, a Salgari, a Jack London... y algo había de Verne (aunque la colección de Agustín de novelas de Verne perteneció a otra editorial, de la que en su momento hablaremos).


Se trata de una colección argentina de novelas y leyendas clásicas pensada para los jóvenes. Es muy probable que Agustín haya iniciado la colección desde que llegó ésta a México (circa 1942).


5 de octubre de 1947

México, 5 de octubre de 1947

Mi Agustín:

Tal vez sea mejor que tu trabaja en Tlatlauquitepec no haya sido en estos días, pues el frío propio del Cordonazo de San Francisco ha estado de lo más crudo. Espero en Dios que pase este temporal y que, aunque el invierno está en la puerta, tu trabajo no te sea tan molesto.

De ningún modo pueden causarme contrariedad tus decisiones. Y, como ya te he dicho, soy completamente feliz con tu cariño.

No pienses que mi interés en saber tus cosas sea únicamente movido por la curiosidad o por una tonta desconfianza. Deseo oír todo aquello que te ha causado admiración, agrado, disgusto, etc., sólo para conocerte mejor y al mismo tiempo ser y portarme en forma que a ti te agrade. Esto lo sabré poco a poco, más lentamente que si tú me lo contaras. Por otra parte, creo en todo cuanto me has dicho y seguiré creyendo, pues no hay motivo para que sea de otra manera.


De tu examen, espero que hayas salido bien, como también deseo que en todo tengas el mayor éxito, ahora, mañana, siempre. Ardo en deseos de comenzar mis cartas y rotular mis sobres con un formidable "Señor Ingeniero". ¡Cuántas esperanzas se encierran en ese título, cuántos y cuántos sueños duermen en esa palabra!

Mi mamá te agradece mucho los recortes del periódico y me encarga que te diga que ellos le interesan y que al mismo tiempo le son de utilidad, por lo que ¡muchas gracias, en su nombre!

Mañana mismo iré a la Roxy y a suscribirte en Apreciaciones. Saludos para todos y para ti el amor de tu María de la Luz.

P.D. Ya estás suscrito a Apreciaciones. Y ahorita voy a la Roxy. Son las 4 1/2

NOTAS. (1) Llámase popularmente Cordonazo de San Francisco al fenómeno astronómico que sucede el 4 de octubre (día de San Francisco de Asís), que consiste en truenos, fogonazos y lluvia torrencial (escribo este paréntesis a las 20:18 horas del sábado 5 de octubre de 2013, al momento mismo de soltarse una fuerte lluvia; es probable que el Cordonazo se haya atrasado un día, aunque también es probable que se haya extendido durante todo el mes de septiembre y esto sea sólo el remate). Su nombre se debe a que la gente decía que pareciera que el santo se quita el cordón con el que ciñe su sayal y con él azota las nubes. (2) El segundo párrafo nos muestra a una María de la Luz que sabe advertir con mucha elegancia que no es una muchacha que se deje marear fácilmente: "Más vale que me cuentes las cosas -dice entre líneas María de la Luz-, porque si no me las cuentas yo las sabré tarde o temprano, así que ahórrame el trabajo". (3) Aunque no hay información disponible, es posible que Apreciaciones haya sido una sencilla publicación, semejante a las hojas parroquiales, dedicada a recomendar y censurar las películas del momento con base en la doctrina católica. (4) La Roxy a la que se refiere María de la Luz era una cristalería ubicada en la calle de Palma

5 de octubre de 1947

Puebla, a 5 de octubre de 1947.

Mi querida María de la Luz:

Qué largos se me hacen los días sin verte. Como te decía en mi anterior carta, llegamos bien la Nena y yo. Y me fue platicando que estuvo muy contenta con ustedes. Asimismo, cuando llegamos a acá, se pusieron mis papás y hermanas muy contentos. Y quién sabe qué me hubieran dicho si no llego con ella. Creo también haberte dicho que al día siguiente tuve un reconocimiento en la mañana. Salí bien. E, igualmente, en la tarde tuve el final de otro. También salí bien. El sábado y el domingo los he pasado regular. Quiero decir, no he tenido mucho trabajo. Y si no te había escrito es porque esperaba carta tuya. Pero no he aguantado ya, y con ésta quiero que te lleguen todas mis ansias por darte mi pobre corazón, que tiembla ante tu presencia. 

Pues bien, María de la Luz, estoy ya en la recta final de mi carrera. Quiero que pidas a Dios por mí, para que no reviente y llegue bien. Faltan ya un poco más de un mes para mis exámenes. Voy a estar muy ocupado, y quiero que no te olvides de mí. Pídele a Dios que refuerce mi memoria y mi entendimiento, sobre todo mi memoria, que anda medio mal. Gracias a Dios te tengo a ti, y creo que sabré corresponderte, pues mi voluntad te la he dado y quiero que mis facultades llenen en lo posible tus ideas. Después de mis exámenes, vendrá la tarea de mi tesis. Y más adelante estaré dedicado solo a ti.

Como te digo en mi anterior, no hubo el trabajo, es decir, se aplazó, pues el tiempo por Teziutlán está malo, peor que aquí. Puede ser que tenga que ir a Tlatlauquitepec la próxima semana. Saludos a todos y tú recibe toda el alma de quien te quiere.

Agustín

NOTA. El texto de la hoja arriba transcrito cierra con la despedida de Agustín. Sin embargo, sus páginas están numeradas (1 y 2) y junto a ella aparece una segunda hoja, cuyas páginas también están numeradas (3 y 4). Y aunque no estoy seguro de que ambas hojas pertenezcan a la misma carta, transcribo a continuación la mencionada segunda hoja.

No sabes cuánta alegría me trajo el oír por teléfono tu voz. Ya extrañaba tus letras. 

Te mando la nota para que, si no han mandado la vajilla, mejor tú... Si tiene facilidad tía Luchena de que te lleve en coche, digo que tú recojas la vajilla. Y yo ya pasaré a recogerla un día de éstos.

Te contaré que hoy me levanté a las 6 y fui a misa de 6 1/2. Y ahora que me acuerdo, figúrate que el viernes no comulgué, pues me levanté a las 3 de la mañana a preparar el reconocimiento. Como a las 5 tuve hambre y tomé flan. De modo que ya no comulgué. Pues te decía que hoy fui a misa de 6 1/2, y después de desayunar me puse a hacer un proyecto para mi examen final de Puentes, como a las 11 fui a sacar una fotografía de la exposición de las Misiones que quería Rafael. Después, fui a un terrenito que tenemos por aviación, a donde se habían ido todos menos Teresa. Ahí saqué más fotos y jugamos, respiramos aire puro y corrimos. Nos devolvimos con hambre, comimos y después vinieron de Orizaba tía Trini y María de Lourdes. Venían en un coche y se regresaron luego a Orizaba.

Adiós... o, mejor dicho, hasta la vista.

Agustín.

P.D. El viernes estuvo aquí mi padrino, el señor Corona (arzobispo de Papantla).

NOTAS. (1) La Nena a la que se refiere Agustín es su hermana Esperanza (en la fotografía de esta entrega, Esperanza aparece al lado de su hermano Rafael. (2) Teziutlán es una ciudad poblana cercana a Veracruz. (3) El terrenito del que habla Agustín es Santa Bárbara, una pequeña granja que durante muchos años habría de servir de lugar de reunión para los hijos de Ismael Aguilar  Muñoz y Esperanza Rodríguez Maltrana, así como para sus cónyuges y sus muchos hijos.


jueves, 3 de octubre de 2013

4 de octubre de 1947



México, a 4 de octubre de 1947.

Cariñito mío:

Está haciendo un frío terrible, tal y como tú lo sentiste. Sólo que, como te dije, a tu lado hasta el frío me parece una bendición del Cielo. ¿Qué podría decirte, alma mía? Mi amor crece sin medida al sentirte tan distante. Y no tiene comparación mi angustia cuando te veo partir. ¡Te quiero mucho!

Me has dicho en varias ocasiones que me conoces bastante. ¿Estás seguro? ¿Y si te dijera que a menudo ni yo misma me conozco? ¿Crees conocerme más de lo que yo conozco a mi pobre persona?

Por mi parte, te diré que ansío poner fin a mis tonteras. Deseo no sólo conocerme a fondo, sino principalmente saber dominar mi espíritu inquieto. Esto me llevará tiempo, pero espero entregarte algún día este amor pero exento de tantos y tantos defectos que hoy posee.

Con mayor amplitud contestaré aquí a tu pregunta: Si se habla, se debe decir siempre la verdad; pero no todo se debe decir, pues eso sería una necedad.

Mi papá ha cambiado de manera de pensar con respecto a sus vacaciones. Ayer, en la tarde, me dijo que iríamos a Tuxpan en vez de Orizaba; pero aún esto no es seguro, pues tal vez vuelva a cambiar de opinión. Me dijo también que saldríamos el lunes 13.

Mañana comerá aquí Monseñor Tritschler. Y en la tarde será la confirmación del hijito de Bi.

Ya terminé el suéter de la Nena. Y ahora mismo, en la tarde, iré a su casa a entregárselo a sus tías.

Por carta o cuando vengas, me contarás el resultado de tu trabajo en Tlatlauquitepec. ¿Tu dedo cómo sigue? Ya voy a terminar Robin Hood. Me ha gustado mucho. Espero lo que me prometiste. No temas por mí. ¡Hasta mañana! (?)

Tuya,

María de la Luz

miércoles, 2 de octubre de 2013

3 de octubre de 1947



Puebla, a 3 de octubre de 1947.

Mi querida María de la Luz:

Qué felices son los momentos que paso contigo. Y te quiero tanto que muchas veces ese quererte pasa por todas las gamas, desde el de una hermana hasta el amor que se le debe a una madre. Por eso es que una vez más te voy a contrariar en cierta manera, al no quererte contar mi vida pasada, pues, como ya te lo he dicho, no vale nada, ¿y para qué cansarte? Sin embargo, trataré de esculcar y contarte cosas bonitas. Además, yo tampoco quiero acordarme, pues estoy viviendo una nueva vida contigo. Y si no me crees en la primera parte de lo que dije en la banca, cree en la segunda parte, pues realmente la primera parte en mí no  vale la pena, pues una vida sin amor no sirve.

Estos meses, tan decisivos para mí, debo concentrarme en el presente, para prepararte un futuro. Por eso, dispénsame que olvide el pasado. En cuanto al presente, sí exígeme cuanto quieras.

Todavía te diré más cuando nos veamos.

No voy a ir este sábado y domingo al trabajo de que te hablé, pues todavía no es tiempo.

Espero que le tomes gusto al piano. Lo que cuesta trabajo vale mucho.

Ayer, a las 10, en la Sacristía de la Catedral, vi a Monseñor Tristchler y le dije que habíamos llegado a México bien y que ya estaban cumplidos todos sus encargos. Me dijo que no se molestara mi tía por el coche. Y después, dándome una cachetada, me dijo: "Mucha prosperidad".

Saludos a tía Luchena, a Titi y a tu mamá, a Lily. Y tú recibe el amor de quien en todo momento te tiene presente.

Agustín

P.D. Te mando un recorte de periódico que le interesará a tu mamá. Olvidamos el aparato para litografía. Hoy tuve el reconocimiento de que te hablé.

NOTA. Para entender esta carta, es necesario recordar la edad de nuestros personajes (María de la Luz tiene 21 años de edad y Agustín 23) y el hecho de que ambos están enamorados. Decimos esto porque el tránsito por la pasión hace de cualquier pasado un desierto que "no vale nada". No hagamos mucho caso al desprecio que tiene Agustín por su tiempos sin María de la Luz. Como ya dijimos en otra parte, hay pruebas de que la infancia y la adolescencia de nuestro héroe estuvieron llenas de hermosa experiencias. ¡Pero el amor, ay, el amor! El amor hace de cualquier otro jardín un páramo sin sentido.